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Cuando la tecnología se convierte en una herramienta formativa más

Cuando la tecnología se convierte en una herramienta formativa más

Imagen: Gorodenkoff Productions OU

Los cambios que se están produciendo en el ecosistema educativo permiten evidenciar que no hay un único modelo formativo. Escuelas y universidades están abiertas a combinar diferentes metodologías.

Desde la creación de Arpanet, el invento del correo electrónico, la World Wide Web, los primeros navegadores, la Web 2.0 o las redes sociales, hasta la formación virtual (e-learning) o más recientemente el aprendizaje abierto (open learning), ha pasado más de medio siglo. Pe ro ha sido en los dos últimos años, a raíz de la covid-19, cuando se ha acelerado la transformación digital en todos los ámbitos, y especialmente en el educativo.

Según un informe de IDC auspiciado por Microsoft, en 2019 el 43% de las instituciones educativas se resistían a la transformación digital. Sin embargo, con la pandemia, la obligada transición a la virtualidad aceleró el proceso de digitalización de la educación. “Hoy no se puede pensar en la educación superior sin la tecnología, y ahí tenemos que ver una oportunidad de cambio, de transformación y de mejora, de analizar institucionalmente cómo nos adaptamos a la nueva realidad, de buscar nuevas estructuras y nuevos sistemas de enseñanza”, apunta Josep M. Duart, catedrático de Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Duart añade que: “Estamos empezando a hablar de universidad híbrida, es decir, una nueva dinámica fruto de la transformación digital, pero también es el resultado del análisis de la realidad en la que cada institución se encuentra, y, a partir del mismo, se deben implementar las estrategias y planes de acción específicos”.

Otro experto, Marc Prensky, fundador de Global Future Education Foundation, manifestó en la inauguración del EdTech Congress Barcelona, el congreso sobre innovación educativa celebrado a finales de abril, que “necesitamos tecnología que empodere a los estudiantes para que puedan llevar a cabo proyectos que tengan impacto real”. Para Prensky “ser personas empodera das les permitirá ejercer un mayor control sobre su propio entorno y mejorarlo”.

Uso responsable y crítico

Los expertos están de acuerdo en que la digitalización de la fomación ha llegado para quedarse, lo que implica no solo introducir ordenadores, móviles y demás dispositivos en las aulas, sinó formar a los alumnos para que hagan un uso responsable y crítico de estas nuevas tecnologías. Este acompañamiento por parte de docentes y familias es clave, más si se cumplen las previsiones de la plataforma de aprendizaje basada en la nube Docebo, quien en 2021 vaticinó que el aprendizaje apoyado en herramientas y recursos digitales seguiría aumentando un 10% anual hasta 2023.

Además, es imprescindible capacitar el profesorado ya que de los docentes depende que la experiencia de aprendizaje de los jóvenes sea satisfactoria. En esta nueva era, el profesorado debe dejar atrás su rol tradicional para convertirse en dinamizador de ese aprendizaje, acompañando y guiando, pero dejando que el alumno sea el protagonista. Una premisa que se ve claramente en las aulas invertidas o flipped room, cada vez más habituales en Europa.

Para Alfons Cornella, fundador y presidente de Infonomía y del Institute of Next, los centros formativos de los nativos digitales “deberían ser lo contrario de lo que encuentran en los móviles: espacios para pensar, no espacios para consumir pantallas”. Cornella, autor de Educar humanos en un mundo de máquinas inteligentes. 100 ideas y reflexiones sobre la nueva educación que necesita la sociedad (Profit Editorial), afirma que el aula debe ser “el espacio donde explorar las posibilidades de la colaboración entre personas para idear soluciones creativas a los problemas. Lugares en los que se disfruta poniendo en cuestión lo que nos dicen que es incuestionable”.

Para ello, este experto defiende el aprendizaje por proyectos, “porque en el futuro lo que no sean proyectos, con sus múltiples componentes de complejidad y colaboración, lo harán las máquinas. Hay que entrenar y formar a los niños y jóvenes desde proyectos, porque es lo que harán en su vida profesional. Entender cómo se hacen preguntas significativas, cómo se organizan equipos para explorar ideas y soluciones, cómo se alinean humanos y máquinas para resolver los dilemas y aplicar las respuestas. Pero los proyectos deberían ser lo más reales posible”. 

El 85% de los empleos del 2030 aún no se han inventado, predice el Talent Trends Report 2019 de la consultora PWC.

Las empresas valoran las competencias transversales

Las empresas saben que deben apostar por la digitalización, la innovación tecnológica, el aumento de la automatización y las nuevas maneras de trabajar. Por ello, los directivos han empezado a buscar perfiles más híbridos y flexibles, profesionales ágiles a la hora de aprender nuevas tareas y adaptarse a la nueva normalidad laboral. Y más si tenemos en cuenta que el 50% de los trabajadores necesitará volver a formar se para 2025, a medida que aumente la adopción de la tecnología, según el informe El futuro del Empleo 2020 del Foro Económico Mundial, sin olvidar que el 85% de los empleos del 2030 aún no se ha inventado, como predice Talent Trends Report 2019 de PWC. En un mundo cambiante y retador, las competencias transversales alcanzan cada vez más importancia. Hoy son la prioridad formativa para el 40% de las empresas, según el Estudio de tendencias de RRHH 2021, elaborado por Randstad en colaboración con la CEOE. Entre estas competencias transversales prioritarias destacan habilidades como: trabajo en equipo, capacidad analítica, comunicación, atención al cliente, gestión de equipos y de proyectos, presentaciones o resolución de problemas. Para Simon Dolan, presidente de la Global Future Of Work Foundation (GFWF), las soft skills son las competencias necesarias para la nueva economía, para los nuevos puestos digitales. “La técnica, la tecnología, es importante, pero lo que más cuenta es saber trabajar en equipo, formarse a lo largo de la vida, etc. En definitiva, saber adaptarse al cambio”, explica esté gurú del mundo del trabajo. La adaptación al cambio es una de las soft skills que más valora entre sus profesionales el 50% de las empresas, aunque también es una de las cualidades más difíciles de encontrar entre los profesionales, apunta una encuesta realizada por InfoJobs.

 

Imagen: Pixabay

Tendencias educativas

‘FLIPPED CLASSROOM’: conocida como aula invertida, consiste en que los alumnos trabajen en casa la información básica de un tema, para después usar el aula para hacer debates, interactuar y realizar actividades más participativas como analizar ideas o trabajos en grupo.

AULAS COLABORATIVAS: los estudiantes trabajan en grupo y participan en clase de manera más proactiva. Entre ellos se ayudan, colaboran y cooperan. Permite que los alumnos desarrollen su creatividad, favorece el sentido de la responsabilidad, propicia la comunicación y amplifica el aprendizaje a través de experiencias únicas.

‘PEER LEARNING’: el aprendizaje entre iguales promueve la colaboración y el trabajo en equipo para adquirir conocimientos. Son los estudiantes los que deben responder a un problema sin la intervención del profesorado. Todos los alumnos trabajan juntos para buscar información y exponerla a sus compañeros. También denominado aprendizaje “horizontal”, el formador –si lo hay– puede ayudar a los alumnos, aunque son estos los que dirigen la sesión. 

GAMIFICACIÓN: traslada todo el potencial de los juegos al ámbito educativo para mejorar los resultados de los estudiantes en clase. Se basa en transformar el aprendizaje en un juego, proponer un reto, establecer las normas del juego, crear recompensas y motivar.

‘THINKING BASED LEARNING’: el aprendizaje basado en el pensamiento quiere desarrollar en el alumno la reflexión, argumentación y destrezas que van más allá de la memorización, para lograr personas que sepan convertir la información en conocimiento. 

METAVERSO: aunque la vinculación entre el metaverso y la educación se encuentra en unos estadios iniciales, en la última edición del Mobile World Congress la firma Ericsson planteó el ejemplo de un aula donde los alumnos llevan gafas de realidad extendida y el profesorado, que en esos momentos no se encuentra en la escuela, puede dar la clase como si estuviera presente. El docente aparece como holograma y los estudiantes tienen de fondo la materia sobre la que están estudiando.

Fuente: Julia Martinez/lavanguardia.com

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